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El eslabón más débil en ciberseguridad sigue siendo el individuo

  • oct.

    12

    2015
    Miguel Enredado

De acuerdo con Bruce Snell, Director de Seguridad y Privacidad de Intel Security, para entender el panorama que se vive a nivel global en lo referente a la Ciberseguridad, es necesario conocer antes los números que la definen. Y es que sin duda alguna, el crecimiento de las amenazas ha resultado exponencial en los últimos años en el mundo.

Tan sólo durante este año, McAfee Labs reportó que el malware aumentó alrededor de un 12% en niveles comparativos entre el primer trimestre y el segundo. Es por ello que hasta la fecha se han obtenido más de 433 millones de ejemplares.

En lo que respecta al ransomware el número de nuevos ejemplares se elevó en un 58% pasando de 773,000 muestras en el primer trimestre a 1.2 millones en el segundo. La cifra es más evidente cuando se compara de un año a otro ya que el número de ejemplares creció en un 27%.

Finalmente, el número de nuevo malware en móviles también fue ascendente con un aumento del 17%, pasando de 7.2 millones al final del primer trimestre a 8.4 millones hacia finales del segundo trimestre del año. Para dimensionarlo de una forma más precisa existen cerca de 345 nuevas amenazas cada minuto, casi 6 por cada segundo.

Esto muestra que el eslabón más débil siguen siendo los individuos. Los ataques dirigidos a consumidores se han incrementado exponencialmente en los últimos meses por archivos adjuntos, enlaces y páginas maliciosas mientras que la suplantación de identidad por malware para robo de datos personales ha crecido 5 veces desde el 2010.

En el caso de México, el incremento en el uso del internet y las nuevas tecnologías para la comisión de delitos, impulsaron al gobierno a la creación de organismos especializados en seguridad de la información así como unidades especializadas en delitos cibernéticos, organismos ambos desde los cuales han sido definidas diversas acciones estratégicas, fortaleciendo con ello también el marco legal de operación en el país.

El mayor aprendizaje de la era moderna de la información es la de comprender la necesidad de integrar estrategias conjuntas en donde la labor de seguridad no atañe únicamente al área de sistemas, sino que va más allá: compromete a cada individuo, a cada grupo y a cada área con acceso al corazón mismo de la organización. Las medidas y la estrategia de seguridad deben ser siempre proporcionales no sólo al grado de riesgo sino también tanto a la valía de la información como al grado de exposición de la misma por los individuos que la manejan.