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"Datos", el petróleo de la economía digital

  • oct.

    24

    2015
    Miguel Enredado

Cada instante en que un usuario navega por Internet y accede a sus cuentas de correo electrónico, redes sociales, banca en línea o servicios empresariales en la nube se encuentra expuesto a miles de ataques cada segundo, y es que desde una foto, hasta un archivo donde se encuentra información importante, representan un precio que otras personas están dispuestas a pagar por ellos.

Recientemente Intel Security dio a conocer el informe La Economía de Datos Ocultos (The Hidden Data Economy), que muestra ejemplos de cómo diferentes tipos de datos robados están siendo colocados en paquetes con precios para cada tipo de datos.

De acuerdo al reporte:

  • Precio estimado promedio por tarjetas de crédito y débito robadas: De $5 a $30 en los Estados Unidos; $20 a $35 en el Reino Unido; $20 a $40 en Canadá; $21 a $40 en Australia; y de $25 a $45 en la Unión Europea.
  • Las contraseñas de inicio de sesión para cuentas bancarias que tengan un saldo de $2.200, se venden por $190.
  • Las contraseñas de inicio de sesión para banco, más transferencias de fondos secretas hacia bancos de los EE.UU. cuestan de $500 para una cuenta con saldo de $6.000, a $1.200 para una cuenta con saldo de $20.000.
  • Las contraseñas de inicio de sesión para banco más transferencias de fondos secretas hacia bancos del Reino Unido cuestan de $700 a $10.mil para una cuenta con saldo de $10.mil, a $900 para una cuenta con saldo de $16.mil.
  • Las contraseñas de inicio de sesión de servicio de pago en línea cuestan entre $20 y $50 para saldos de las cuentas entre los $400 y $1,000; y entre $200 y $300 para saldos de cuenta de $5.000 a $8.000.

Cuando leemos sobre las fugas de datos, el mercado de la ciberdelincuencia parece tan alejado de nuestra vida diaria que resulta tentador ignorar el mensaje. Sin embargo, la ciberdelincuencia no es más que una evolución de la delincuencia tradicional. Debemos superar nuestra apatía y prestar atención a las recomendaciones para luchar contra el malware y otras amenazas. Si no lo hacemos, la información sobre nuestras vidas digitales puede terminar a la venta a disposición de todo aquel que tenga de una conexión a Internet.